UN MAL DÍA
Hoy va a ser mal día, lo presiento. Me duele la cabeza y noto un vacío en el estómago; el despertador no ha sonado y nadie ha venido a llamarme. Voy a llegar tarde a clase, ¡qué raro! La cama está sin deshacer. Bajo corriendo a la cocina, y mi madre, sentada a la mesa, me mira con ojos llorosos.
- "Buenos días mamá, me voy, que llego tarde, ya tomaré algo en el recréo"; no contesta y salgo pitando.
De camino al instituto me encuentro a Aitor, a Pablo y a Ekaitz.
- "¡Eh, chicos! -les digo- ¡No me habéis esperado, desgraciados!"
Siguen hablando entre sí, hay algo en el ambiente que no consigo identificar, un aire de tristeza quizás.
Llegamos al instituto, saludo a unos y a otros, pero todos me miran sin responder, y empiezo a mosquearme. ¿Será que me están gastando una broma?. Pues no le veo la gracia.
Suena el timbre y todos entramos en clase. Me siento en mi pupitre, y, al lado, oigo susurros pronunciando mi nombre.
Entra el profe caminando cabizbajo, algo está pasando y yo no me he enterado, ¡con razón dicen que vivo en las nubes!.
- "Buenos días" -nos dice el profesor-, "antes de nada, quiero pediros un minuto de silencio por Juán, que, como sabéis, murió ayer mientras lo estaban operando".
Una luz me ciega, y entonces comprendo que yo ya no estoy…
